Hoy, platicando con un amigo, en el cual deposito mucha de mi confianza, me he dado cuenta de lo maravillosa y simple que es la perspectiva masculina.
La visión que mi amigo me proporciona es una de las razones por la cuales he preferido, durante mi vida, el tener más amistades masculinas que femeninas, ellos simplemente te hablan con la verdad, claro, cuando hay confianza.
Hablábamos, como siempre, de mi vida amorosa, de lo contradictoria que se volvía y de los problemas que me había causado esta sarta de emociones que se volcaban en mi pecho, cada vez que conocía a un chico y empezaba algo nuevo con él. Mi amigo estaba decidido a encontrar el origen de mi contrariedad, él simplemente no podía entender como una persona como yo, considerada "madura" por muchos, estar sufriendo de estos tropiezos en cada una de mis relaciones sentimentales.
Yo como siempre contaba mi versión de la historia y la analizábamos juntos parte por parte como se se tratase de un crimen a resolver, no lograba entender porque a sabiendas del resultado yo seguía haciendo lo mismo una y otra vez, él por su parte me escuchaba y en silencio meditaba lo que yo iba contando; al termino de la historia no esperaba lo que tenía preparado decirme.
¿Por qué tienes tanta contrariedad en tu sentir?, ¿acaso no te das cuenta de la confusión interna que traes?.
Casi me caigo de la silla al escucharlo, pero era verdad, no me había detenido a juzgar de esa manera mi situación, yo solo lo hacía mas no reconocía lo que pasaba.
¿A que te refieres con confusión interna?, le pregunte yo acongojada.
En todo lo que me has venido diciendo puedo notar como en cada una de tus relaciones es un constante vaivén, primero te ves decidida y te arrojas al vacío, pero luego lo analizas detenidamente y te das cuenta de que lo que pretendes hacer no te dará la seguridad que buscas y entonces te contradices; deja de ser tan analítica, en algunas ocasiones no se necesita que le des tantas vueltas al asunto y es mejor que lo sientas como va llegando. Eh ahí el porque no funcionan tus relaciones, piensas mucho las cosas y en ningún momento te quieres sentir expuesta, de eso no se trata, los sentimientos no son un problema de cálculo, no tienen fórmula alguna que puedas aplicar para resolverlos, algunas veces tienes que dejar que la corriente te arrastre y te lleve a donde sea que vaya, es el riesgo que uno corre cuando se enamora, permítete sentirlo, no te prives de eso o terminaras completamente sola.
Sus palabras me calaron en lo profundo de mi ser, ¿cómo este chico me había descubierto? y sobre todo, ser tan sincero que casi dolía lo que decía. Alguna parte de mi siempre lo había sabido y la otra solo prefería ignorarlo y no darle vueltas al asunto.
Tienes que dejar de pensar y empezar a actuar, has llenado tu mente con ideas contradictorias y tus sentimientos todos tienen su contra parte para salir y frenarlo en cuanto actives tus alarmas, no sé como te vean los demás, pero yo solo veo en ti una chica buena, madura e inteligente intentando sentir lo más bello del mundo con una armadura de hierro tan gruesa que no le permite siquiera experimentarlo.
Tenía que admitirlo, el chico estaba en lo cierto, ahora más que nunca estaba reconociendo mis errores y tenía planeado corregirlos, ya no quería sentirme sola y amargada, tengo la respuesta en mis manos y nadie más podría habérmelo dicho de una mejor manera.
Abrace a mi amigo y me despedí de él, mientras caminaba de vuelta a mi trabajo pensaba en lo que me había dicho. Las perspectivas masculinas eran tan sobrias y realistas, así como letales y verdaderas.
Les doy un consejo, cuando realmente estén preparadas y quieran saber la verdad, pregúntenle a un hombre, algún amigo en el cual confíen, tengan por seguro que este les responderá con sinceridad.